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El Rancho
del Ché

De la unión chilena Argentino En el año 1984, nace la idea deciden instalar un restaurante de parrilladas, aprovechando la vasta experiencia de Silvio y Rita en diferentes locales de Santiago de propiedad de sus paisanos argentinos. Arriendan una pequeña pero acogedora casita en la ladera del cerro, ubicada frente al condominio de Las Higueras, donde residía el matrimonio, un kilómetro pasado Las Vertientes. Cerca del camino se construyó un quincho con una gran parrilla, donde el propio dueño preparaba las carnes. Así nace el primer Rancho del Che.


El éxito fue rotundo, tanto por ser el primer restaurante de parrilladas en el sector, como por la excelencia en la preparación de las carnes y por la calidez y simpatía en la atención. El local no daba abasto; los clientes se servían en sus autos o se acomodaban donde podían bajo los árboles. El año 1988 adquieren la propiedad de El Canelo, un kilómetro más hacia la cordillera. Una gran casa del tiempo de la colonia, se dice que era lugar de parada del Ejercito Libertador.


Poco queda de la construcción original tras múltiples y necesarias refacciones. Con capacidad para 60 mesas al interior y 30 en la terraza, permite atender unas 400 personas. El terreno de más de 5.000m2 tiene capacidad para estacionar 60 vehículos y para esparcimiento de niños y adultos.


El sensible fallecimiento de Silvio Ghiglione el año 2004 dejó a Rita, su viuda, en la disyuntiva de vender o bien asociarse para continuar el restaurante. Hoy tenemos capacidad para 700 personas gracias a las remodelaciones, contamos con un amplio estacionamiento una pista de baile y un amplio escenario, siempre manteniendo el sello personal que Silvio Ghiglione impuso al "Rancho", esto se refleja en calidez en la atención, ambiente distendido, calidad en los productos, esto último manteniendo a través de años tanto a los mismos proveedores como al personal que los prepara. No podemos dejar de mencionar en esta breve historia el énfasis que le daba Silvio a la amistad chileno-argentina y que el relacionaba a un fragmento del poema épico "Martín Fierro" del argentino José Hernández: Los hermanos deben ser unidos Esa es la ley primera Si entre ellos se pelean Los devoran los de afuera.